EL CAMINO INICIADOR DEL SERVICIO
Unas de las enseñanzas fundamentales de la Escuela Khidmatul Khadim es el Servicio a la Humanidad, como una expresión del amor y de la compasión para todos los seres humanos. La Escuela nos enseña la manera de vivir esta tradición profética:
“La Humanidad constituye una familia única cuidada por Dios. Quién se hace más útil a esta familia de Dios es lo más amado por Dios.”
La Escuela ha hecho un estudio sobre las vidas de varias figuras del servicio para descubrir un factor común en el pensamiento y la acción de esas figuras que vienen de países diferentes, clases sociales y económicas diversas, también de culturas y religiones diferentes. Después del estudio, hemos elaborado El Camino Iniciador del Servicio que describe los seis pasos básicos para ser una figura del servicio.
- Ser la conciencia de los otros
En primer lugar una figura de servicio debe ser en la conciencia de los otros y querer para los otros lo que quiere para sí mismo. Eso es solamente posible cuando el individuo ha sobrepasado los limitos de la vida individual y de la familia de sangre para llegar a la familia humana global. Así que la figura del servicio tiene que hacer una elección del servicio y del amor en libertad y conciencia total. Ha experimentado un proceso de transformación de sí mismo que le permite salir del contexto limitado del pensamiento y comportamiento condicionado y de las relaciones condicionadas. Pues sería libre para dedicarse a un ideal de amor y del servicio en conciencia total. Entonces su acción sería una expresión del amor incondicional y de la compasión para toda la humanidad, sin ninguna diferencia en la diversidad. - El respeto hacia los otros
Todas las figuras del servicio tienen el nivel más elevado del respeto para los otros, sin excepción. Actualmente, respetan cada forma de vida, humana, vegetal y animal, porque saben que todas las formas de vida en el mundo son conectivas entre si y dependen unos sobre los otros. Como han sobrepasado los limitos de sus familias biológicas y son en la consciencia de la familia humana global, trabajan siempre para el bienestar de todos, dedicando su energía, tiempo, esfuerzo y recursos a su ideal de servicio. Verdaderamente, ellos respetan a cada uno por su bondad íntima porque saben que puede ser instrumental en la construcción de un mundo mejor para todos. También son sensatos de que las diferencias son una necesidad de vida. Por eso respetan a cada uno, más allá de todas las diferencias como la religión, la fe, la cultura, y el origen social, étnico o económico. Para ellos, todo lo que importa es el ser humano dentro de cada uno, el ser humano que es una expresión del amor divino. - Los deberes
Las Figuras de Servicio están siempre en la consciencia de sus deberes hacia los otros. Tal consciencia se basa en el amor y la compasión hacia los otros y nos permite trabajar para mejorar las condiciones de vida de los más pobres y excluidos sociales. Tal era la conciencia de las figuras eminentes como la Madre Teresa y la Hermana Emmanuelle entre otros. El Jeque Ahmadou Bamba nos enseña que hay una sola forma de relación, es decir, nuestra relación con Dios. Tenemos deberes hacia el Creador. Pues, para llegar a la consciencia divina, hay que establecer una relación con los demás y la base de nuestros deberes hacia ellos. Solo de esta forma de consciencia es posible trabajar hacia un proyecto global para el bienestar de la humanidad, basado en el concepto de solidaridad y compartimiento. - El capital humano
Una figura de servicio, como una encarnación del amor incondicional y de la compasión, se esfuerza, sin descanso, con su corazón y su alma, hacia el despertar de la conciencia entre los pobres sobre su capital humano. En la construcción de un proyecto social, el capital que importa es el “humano”. En esta perspectiva, la figura de servicio no deja piedra por mover en la creación de las condiciones y el ambiente social necesario para permitir a los desafortunados, utilizar su capital humano en la acción positiva y trabajar hacia el nuevo descubrimiento de la dignidad humana, más allá de las diferencias.. - La paciencia
La paciencia es una virtud que un individuo debe encarnar para andar en el camino del servicio. Un ideal se realiza solamente después de numerosas pruebas y aflicciones. Sin embargo, en el camino del amor, estas no son dificultades sino constituyen los elementos esenciales necesarios para consolidar nuestra creencia y obligación al servicio. En realidad, esto es el proceso de transformación que acentúa nuestra creencia y fortalece nuestra entrega al servicio de la humanidad. Así que, a medida que andamos el camino del amor y del servicio debemos necesariamente desarrollar las calidades como la humildad, la resistencia, la perseverancia y la paciencia. - Red de colaboración y trabajo en equipo
Un proyecto global para el bienestar de la humanidad, se realiza solamente con trabajo en equipo, una red de solidaridad y compartimientos. Las figuras eminentes de servicio como la Madre Teresa, la Hermana Emmanuelle, Wangari Maathai, Jody Williams y otros más, han creado una red para la implementación de sus pensamientos. Por ejemplo, cuando Jeque Ahmadou Bamba volvió del exilio, dijo a sus discípulos que el trabajo que cumplieron en su ausencia, no estaría mejor si estuviera él con ellos. Eso demuestra que con una red efectiva de solidaridad y compartimiento, se puede realizar aún en ausencia del creador del proyecto. Ahí la importancia de los esfuerzos en grupo con un espíritu de solidaridad y compartimiento para la realización de algún proyecto social hacia el bienestar de cada uno.